
Floricultura regenerativa
La floricultura regenerativa es belleza con propósito. Es cultivar flores aplicando prácticas que restauran el suelo, potencian la biodiversidad y atraen polinizadores, mientras se reduce el uso de químicos y se cuida el agua.
Compostaje, coberturas vegetales y policultivos reemplazan la lógica de “extraer y reponer” por una de “mejorar y fortalecer”.
¿Por qué importa hoy? Porque el consumidor busca productos con relato, trazabilidad y menor huella; y porque las flores pueden diversificar la economía rural con creatividad.
No sólo se puede vender flores. Es posible construir un ecosistema, una marca con sentido y nuevas posibilidades de valor agregado.
Flores con propósito
Hoy crece la demanda por productos con trazabilidad, propósito y menor huella, especialmente en países desarrollados y segmentos premium. Pero también en mercados locales, donde lo territorial y lo fresco marcan la diferencia.
Para el mundo rural, además, es una oportunidad concreta: diversifica ingresos, se integra a huertas alimentarias y habilita valor agregado (arreglos, eventos, talleres, turismo, cosmética).
La floricultura regenerativa es belleza que construye futuro.

Floricultura convencional v/s Floricultura regenerativa

Manejo de suelo vivo
Menos labranza, más materia orgánica, compost, lombricompost, bioinsumos, coberturas vegetales/mulch.

Diversidad y policultivos
Mezcla de especies y floraciones escalonadas para resiliencia y oferta constante.

Enfoque ecosistémico
Corredores biológicos, refugios para polinizadores, control biológico en lugar de pesticidas de rutina.

